domingo, 10 de noviembre de 2013

Entrenador de futbolistas o complemento formativo a través del fútbol?


Cada vez disfruto más de las ventajas que tiene el fútbol en la formación de los más pequeños, yo opto por lo segundo del título de este post (complemento formativo) quizás por que mi equipo rondan una edad en donde la competición no tiene ningún sentido desde mi punto de vista. Aunque si fuesen niños más grandes creo que seguiría con la idea de formar personas antes que futbolistas.
Le doy a conocer un poco de mi experiencia personal, entreno a niños de 4 y 5 años los cuales son una esponja en todos los aspectos, mi misión como entrenador es la formación, que disfruten, se diviertan y ser un complemento educativo en ese proceso de la vida por el que todos pasamos.
Cada día es un reto bonito el enseñarles jugando, además suministrarles las herramientas para que los valores del deporte lo apliquen en su proceso de formación, intento que día tras día superen esas barreras o miedos que puedan tener, pero sobre todo que se vayan a casa luego de entrenar con una sonrisa y deseen volver al próximo entrenamiento para seguir aprendiendo.
El último partido que tuvimos aprendimos a cantar la canción que todos los niños grandes de la cadena cantan después de los partidos, quizás sea un hecho poco importante y con un toque de humor para muchas personas el vernos niños y entrenador encorvado cantando, pero para mi fue una satisfacción enorme cantarle a nuestros primeros fans (Los Padres) que junto a nosotros no dudaron en entonarla.
El resultado del partido queda en un plano que es totalmente irrelevante, lo que de verdad nos importa es que se vayan a casa con ganas de que llegue el próximo entrenamiento para disfrutar de sus compañeros, del balón de fútbol, de ponerse su equipaje, de superarse cada día, de levantarnos y volverlo a intentar cuando no nos salen las cosas, etc... pero sobre todo lo que más disfruto es contribuir a que sigan siendo muy felices bien sea con un balón o sin el.  

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La incursión de un padre al mundo del fútbol base


Todos los padres que hemos entrado en el mundo del fútbol base hemos pasado por etapas, cuando llevamos a nuestro hijo por primera vez a un entrenamiento tenemos mucha ilusión por ver su comportamiento, como se relaciona con sus nuevos compañeros, con su nuevo entrenador, etc... pero con el pasar de los días y meses este mundo nos va arropando de una forma que nos lleva a límites que desconocíamos podíamos llegar.
Llega un momento donde nuestro mundo gira alrededor del fútbol y nuestro círculo social se ve reducido considerablemente a estos padres que comparten la misma afición de ver a sus hijos entrenando y jugando.
Hasta allí digamos que todo más o menos normal, luego los padres que hemos practicado algún deporte comenzamos a intentar "ayudar" a que nuestro pequeño futbolista mejore sus cualidades entrenando y corrigiéndoles los fallos que creemos está cometiendo, además con ello pensamos que nuestro hijo será mucho más feliz marcando muchos goles.
Allí comienza lo que yo llamaría la intoxicación paternal, porque creo esto? porque será el primer paso para que nuestro hijo no sea feliz JUGANDO junto a sus compañeros a su deporte favorito.
Para los padres más reservados comienzan las correcciones en casa después del entrenamiento, para los padres más extrovertidos algún grito en el entrenamiento se les escapa y no nos perdemos ningún entrenamiento para seguir la evolución.
Luego comienzan los partidos de liga, esto es la transformación mayor, los padres en la grada le exigen a sus niños futbolistas apliquen los conocimientos impartidos en casa después de los entrenamientos, sin importar lo que diga el entrenador. "Yo soy tu padre y lo que te digo es para que seas el mejor" esto quizás no se diga pero se piensa.
Luego están los tipos de padres/madres en la grada, están los que corren por la banda dando instrucciones, están los que no pueden sentarse, están los que critican las tácticas del entrenador por no poner a su hijo en su posición, están los que protestan por todo al árbitro, están los agresivos con todo el que les rodea, están los graciosos, están los que dan patadas sin querer cuando el partido esta emocionante, están los que dan indicaciones de como deben estar colocados en el campo, etc...
Como en todo deporte hay veces que se gana y otras se pierde, pues la actitud para el resto del fin de semana influirá dependiendo del resultado del partido. Y si nuestro pequeño futbolista fallo la ocasión de gol o influyó en que nos marcaran el gol de la derrota, eso fue por que no haces caso a tú padre de como debes jugar.
Mejor no entro a mencionar lo que se le dice al árbitro cuando comete algún error y tampoco las acaloradas discusiones de padres en la grada que muchas veces terminan dando un espectáculo dantesco a nuestros pequeños.
Luego de pasar por toda esta experiencia me doy cuenta que es muy difícil cambiar la mentalidad que tenemos arraigada con respecto al fútbol base, pero no imposible, todos estos padres que estamos ciegos pensando que tenemos un diamante en bruto como futbolista, seamos conscientes que para ser buenos futbolistas es necesario ser mejores personas. 
Vamos a dejar que nuestros hijos jueguen a su deporte favorito, si tiene cualidades pues ya llegará el momento de dar el salto, de momento disfrutemos con ellos, vivamos esta experiencia de su vida con responsabilidad, que los valores deportivos estén por encima de cualquier competición y seamos conscientes de que los padres somos su ejemplo a seguir.